11 may. 2011

101 kilómetros de Ronda

Segunda participación y segundo éxito; rotundo éxito personal. 15 horas y 1 minuto para completar los 101 kilómetros de Ronda. Ni en mis mejores previsiones, imaginaba rebajar en más de hora y media mi anterior marca aun estando en peor forma física y corriendo en solitario.


En primer lugar, felicitar a la Legión, a Ronda y al voluntariado por la excelente organización. De nuevo han demostrado una eficacia tremenda en avituallamiento, señalización, etc. Hasta el coronel Ruiz Benítez se encontraba en el campo de tiro de las Navetas ocupado en la organización y preguntando a los participantes por el estado de la prueba. Repito, gracias por hacer posible una vez más esta increíble carrera que tantas emociones despierta entre los participantes y acompañantes.

Legionarios recogiendo las mochilas en la salida

Las previsiones meteorológicas no fallaron y hasta la media tarde las nubes taparon el cielo. Unas gotas de lluvia en los minutos previos a la salida nos hicieron “temblar” ante la posibilidad de un tormentazo pero no volvieron a hacer acto de presencia. Día perfecto pues para batir marcas, ni mucho calor ni mucho barro.

7000 participantes entre todas las modalidades: bicicleta, duathlón, marcha y marcha por equipos. Impresionante el ambiente, sobre todo en la salida, donde los nervios de los días e incluso meses previos iban desapareciendo. Tanto tiempo de entrenamiento y de espera comenzaban a dar sus frutos. Cañonazo de salida y todos recorriendo la calle “La Bola” de Ronda mientras éramos vitoreados por familiares, amigos, rondeños y turistas. Aquí no hay lugar para las frustraciones, todos los participantes nos sentimos importantes en aquel momento.

Espectacular ambiente, como siempre


 Un servidor, minutos antes de comenzar la prueba

 Primeros pasos, encaminándonos hacia la calle Vicente Espinel



En este video me podéis ver saliendo en el 2:25


La fila kilométrica de corredores va estirándose poco a poco durante la salida de Ronda. Cada uno se adapta progresivamente a su ritmo de carrera, aunque en las primeras horas todos vamos más rápidos por aquello de “quitarnos el gusanillo”. Amenas conversaciones, chistes y gritos de guerra se escuchan por aquí y por allá. Ahora todo es felicidad y alegría; luego las emociones irán cambiando…













La fila de hormiguitas avanza hacia su destino
 
Primera cuestecita para nuestras piernas













Ronda, al fondo, nos espera hasta el final

El primer tercio del recorrido es el más fácil, no sólo porque aún estamos frescos física y mentalmente, también por su desnivel. Hay muchos kilómetros de carriles llanos y de bajadas donde trotar con facilidad. Pasamos por encinares, trigales y olivares hasta dirigirnos al bucle del campo de tiro de Navetas. Rodeamos el circuito de Ascari donde nos espera un suculento sándwich y un donut (a estas alturas, algunos ya tenemos un agujero en el estómago) Superamos los veinte kilómetros, los veinticinco, los treinta y nos dirigimos en una bajada asfaltada hacia Arriate. Aquí me espera mi familia, con la cual hablo unos cuantos minutos y me dan mucho ánimo. Mi sobrino corre conmigo mientras cruzo el pueblo y se lleva los aplausos de todos los arriateños.

 Por las Navetas

 Hartándonos de naranjas y plátanos en los avituallamientos













Circuito de Ascari
 
El grupo de caballería de Ronda, dirigiéndose hacia Arriate y "liándola" allá por donde iban


A las tres en punto estaba el tío saliendo de Arriate, es decir, del primer tercio de carrera. Cuatro horas tardé y, para mí, era un tiempo magnífico. Ahora tocaba afrontar una dura subida de unos 5-6 kilómetros con una pendiente de más del 10% en muchos tramos. El calor empezaba a hacer acto de presencia, lo que dificultaba más la ascensión a la sierra de las Salinas. Era importante ir provisto de bastante agua para no desfallecer. Una hora más tarde ya me encontraba arriba del todo, donde había un avituallamiento en un bonito cortijo del que no recuerdo el nombre. 













Al fondo, la sierra de las Salinas
 

 Una de las rampas de la ascensión        

El resto del camino hacia Alcalá del Valle era prácticamente llano con algunas bajadas de por medio. Momento perfecto otra vez para colocarse los cascos escuchando música y tirar pa’lante al mejor ritmo que cada uno pudiera mantener. Las primeras molestias físicas me aparecieron más o menos en el kilómetro 40, pues a ratos los gemelos se cargaban demasiado. La fatiga mental aún no había hecho acto de presencia. Marcarse objetivos a corto y medio plazo y sentirse bien físicamente son aspectos fundamentales para que no aparezca.

Llanos de encinas y olivos


Bajando hacia Alcalá del Valle

A las 17:30 llegué a Alcalá del Valle (6 horas y media de carrera), punto marcado como ecuador de la carrera. De nuevo compartí unos momentos con mi familia y corriendo con mi sobrino. Quedaban 8 kilómetros para llegar al primer gran avituallamiento. El primero era de subida intensa a la salida del valle del pueblo... ¡vaya repecho! Aquí hay que decir que los corredores somos unos “guarros” pues estaba todo lleno de papeles tirados de geles energéticos. Luego venía una bajada pronunciada en la que las rodillas sufrían de lo lindo. Eran muchos los corredores que apostaban por bajarla andando para no castigar tanto sus piernas. Para llegar al avituallamiento había que pasar por todo el bonito pueblo de Setenil de las Bodegas, con sus casas metidas dentro de los tajos creados tiempo atrás por el río Guadalporcún. Las gentes del pueblo se volcaban en aplausos y ánimos a los aficionados y nosotros se lo agradecíamos corriendo por sus calles. 

Vaya cuestecita a la salida del pueblo

 Llegando a Setenil

La parada en Setenil la aproveché para cambiarme de ropa y reponer fuerzas. También estuve otra vez un buen rato hablando con mi familia y estirando. Quizás pasé demasiado tiempo allí pero la verdad es que me vino muy bien. Casi me entraron ganas de quedarme…jejeje

Sobre las 7 de la tarde puse rumbo hacia el cuartel de la Legión. El segundo tercio de la carrera lo hice en 5 horas, con lo que seguía en buen promedio para alcanzar mi reto. El legionario de Yunquera Juan Jiménez, me trató de nuevo estupendamente en su avituallamiento del kilómetro 66 y compartí con él un ratito de charla.

Uno de los grandes charcos que tuvimos que sortear por el camino

La subida hacia la sierra de las Cumbres resultó muy dura para los participantes, incluido yo, pues parecía que nunca terminaba. Al final de cada repecho surgía una nueva cuesta ante nosotros y las piernas ya no están para estas sorpresas a los sesenta y pico kilómetros. Y la bajada era casi peor: muy pronunciada y de cemento. Más dolor para mis rodillas…Mi meta a corto plazo era llegar al cuartel de día, antes de las diez de la noche, y lo conseguí. En la entrada estaban, una vez más, los compañeros de protección civil de Yunquera haciendo su excelente labor. 

Subiendo de nuevo

 Mi careto a los 70 kilómetros

El cuartel puede ser peligroso, si te paras demasiado tiempo a cenar, cambiarte y demás…cualquiera se pone otra vez a correr!!! El arroz tres delicias me sentó fenomenal, justo para coger fuerzas y seguir. Es hora de ponerse el frontal en la cabeza y afrontar los 24 kilómetros restantes, que para muchos son los más duros. El cansancio ya ha hecho estragos en todos nosotros. Además, ha llegado la noche, la cual despierta emociones negativas y oscuras en los corredores. No sólo hay que estar fuerte físicamente, ahora hay que tener valentía y fortaleza mental para alcanzar  Ronda.

 Comedor del cuartel de la Legión

Tras salir del acuartelamiento, hay un par de kilómetros en bajada y llano antes de subir la cuesta de la ermita, un lobo con piel de cordero. Se supone que es corta, pero se hace muy larga…A la altura del recorrido en que se encuentra, la oscuridad, su desnivel, etc. hacen que la cuesta de la ermita ya sea conocida y temida por todos los cientouneros. Particularmente, la superé sin mayores problemas que el de la falta de agua. Por eso en Montejaque me harté de beber, no sin sufrir un nuevo dolor de rodillas bajando por las complicadas curvas de la ermita.

La bajada por carretera hasta la estación de Benaoján es muy apropiada para quien ha guardado fuerzas y tiene ganas de seguir corriendo. Espectacular ruido el que formaba el río Guadiaro en la noche mientras cruzábamos por puentes y andabamos por la vereda embarrada de su ribera. La cueva del Gato observa desde la penumbra a cientos y cientos de marchadores pasando frente a ella. De nuevo entramos en una carretera hasta llegar al penúltimo avituallamiento.

Aproximadamente nos encontramos en el kilómetro 91, sólo quedan diez para alcanzar la gloria. Hay a quien se les hacen eternos y hay quien los supera como puede. Yo entro dentro de este último grupo. Llevo 13 horas y media pateando la serranía y tras esforzarme tanto no quería dejar pasar la oportunidad de llegar en 15 horas. Algunos kilómetros de llano para poder correr (si a eso se le puede llamar ya correr) y subir al puerto de la Muela.

Los legionarios del último avituallamiento nos dan ánimos y tomamos el descenso que nos lleva al inicio de la famosísima cuesta del “cachondeo”, a los pies del tajo de Ronda. La subida es espectacular, por la visión iluminada del puente nuevo y por el torrente de emociones que se agolpan en tu cabeza. Un último esfuerzo merece la pena. Aparecen las primeras calles del casco antiguo, que en pausada subida te van dirigiendo hacia la meta. 

El puente nuevo de Ronda, desde la cuesta del cachondeo

Aquí ya hay que echar el resto y darte un baño de masas corriendo, como puedas...Has recorrido 100 kilómetros, y el último es para disfrutar y saborearlo. Aún hay mucha gente en la calle: familiares de otros corredores, participantes que ya han llegado, etc. Todos te animan y te dan la enhorabuena. Los has logrado! En el parque está la meta. Un legionario te recibe con los brazos abiertos colgándote ese bendito ladrillo del cuello. 15 horas y 1 minuto: objetivo conseguido!


Es digno de destacar la participación yunquerana y de la Sierra de las Nieves en la carrera. Cada vez somos más los que nos animamos a hacerla a pie. En esta ocasión fuimos seis de Yunquera (que yo sepa), de los que finalizamos cuatro:

Antonio Manuel, el supercrack, el bestia....que hizo un increíble tiempo de 11h 20min, finalizando como 2º equipo junto con sus amigos legionarios.
Juan el de la fábrica que tardó unas 18 horas y pico y que en su segunda participación logró terminarla.
Curro López, que corrió junto con sus compañeros y que empleó unas 19-20 horas según me han informado.

Enhorabuena a todos ellos y mucho ánimo para el año que viene para los que, por el motivo que sean, no pudieron terminarla. También participaron un par de tolitos con buen resultado. A Paco pude verlo durante bastante rato pues llegamos casi juntitos a la meta en su, nada más y nada menos, su séptima participación.

Bueno, nos vemos en mayo otra vez en la mejor carrera de la serranía!!!


Clasificaciones de marcha individual

Más información: 101 kilómetros

PD: os dejo un par de videos que espero que os gusten. El primero sobre los ganadores en marcha y BTT y el segundo sobre la charla informativa del viernes con el gran Fali el Coleta. Un saludo cientounero!




(Ya iré ampliando la información a medida que me vayan enviando fotos, anécdotas y tal...)

4 comentarios:

  1. Me alegró verte en la meta. Al año que viene otra vez a currarse los 101.

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  2. enhorabuena tio, ......, y yo que ni me di cuenta de ese inmenso charco (tambien es verdad que por allí pase de noche, ese es el charco de los ciclistas y el capitan perote metido casi hasta las ridillas)...
    Lo dicho, enhorabuena y nos vemos por los caminos.
    Manolook

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